Descripción
El texto parte de una preocupación institucional: conocer y cuidar la identidad y el futuro de la universidad. Se insiste en que una universidad necesita auto conocerse para no debilitarse y no reducirse a “solo transmitir habilidades” sin preguntarse por el grado de humanidad que se vive; hacerlo implicaría renegar de su identidad. En este marco, se afirma que fe y razón no son una disyuntiva: se colocan una junto a la otra, y la fe puede entenderse como una “medida de la inteligencia de la comunidad”, pues ayuda a iluminar la razón y la libertad. Son en el contexto universitario, complementarias pues mientras la razón actúa como el faro de luz que ilumina la fe, la razón trabaja en los fundamentos para entender la fe, justo las alas que elevan el espíritu hacia la verdad.
También se subraya una idea clave: comunicar la fe no es discutir para vencer, sino dialogar para convencer, mostrando una verdad que ilumina tanto a quien habla como a quien escucha. La fe se vive y se testimonia; al comunicarse se apoya en sentido, belleza, ciencia, espiritualidad y bien, y tiene un potencial comunitario: la fe genera comunidades fuertes, lo cual abre un cuestionamiento sobre si la comunidad universitaria lo está logrando.
| Institución | Universidad Anáhuac Puebla |
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