Descripción
Durante gran parte del siglo XX, el Bajío mexicano se consolidó como una región caracterizada por limitada diversificación productiva y alta intensidad migratoria internacional hacia Estados Unidos. Sin embargo, a partir de la década de 1990, la expansión del sector manufacturero, el incremento de la inversión extranjera directa y la integración a cadenas globales de valor (especialmente en el ámbito automotriz) modificaron sustancialmente su estructura ocupacional y territorial.
El objetivo de este trabajo es analizar cómo esta transformación productiva redefinió el papel migratorio del Bajío, transitando de un espacio predominantemente expulsor hacia una región donde coexisten flujos de salida y atracción. A partir de un análisis comparativo de largo plazo (1970–2020) con base en los Censos de Población y Vivienda e indicadores de intensidad migratoria, se examinan tanto los saldos netos migratorios internos como la evolución de la población extranjera residente.
Los resultados muestran que entidades como Querétaro, Aguascalientes y Guanajuato registraron saldos migratorios internos positivos entre 2000 y 2020, al tiempo que mantienen niveles relevantes de emigración internacional. Asimismo, el crecimiento de población extranjera (particularmente de origen japonés) evidencia la articulación de la región con circuitos corporativos internacionales vinculados a la industria automotriz.
Se propone entender al Bajío como una región migratoria compleja, donde la persistencia de redes históricas transnacionales convive con nuevas dinámicas de atracción asociadas a la reorganización productiva. Esta perspectiva permite superar lecturas dicotómicas y aporta elementos para comprender la transformación territorial de los sistemas migratorios regionales en México.
| Institución | Universidad Anáhuac Querétaro |
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