Descripción
Esta presentación propone una conceptualización de la prudencia médica como especie de prudencia práctica en sentido tomista. A partir de la estructura clásica de la prudencia, sus tres actos (consejo, juicio, imperio) y sus ocho partes cuasi integrales (memoria, inteligencia, docilidad, sagacidad, razón, previsión, circunspección, precaución). Se elabora un marco para comprender el juicio clínico como racionalidad orientada al bien del paciente en condiciones de contingencia, incertidumbre y restricciones institucionales. Se argumenta que la prudencia médica no equivale al mero cumplimiento de guías ni a la destreza técnica aislada; es una virtud profesional que integra evidencia, experiencia, fines del paciente, proporcionalidad terapéutica y seguridad. La presentación muestra cómo dicha estructura se especifica en especialidades y propone implicaciones formativas (simulación, deliberación diagnóstica, cultura de segunda opinión, conferencias de morbilidad y mortalidad) para educar disposiciones prudenciales. Se concluye que la prudencia médica ofrece un puente conceptual entre ética de la virtud y medicina basada en evidencia, aportando criterios para describir competencias clínicas de alto nivel.
| Institución | Universidad Anáhuac Querétaro |
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